La posición en la pista influye en las exigencias técnicas de tu pala. En la posición de drive (lado derecho), los jugadores suelen priorizar el control para mantener la bola en juego y crear oportunidades de ataque. Por eso, las palas con formato redondo o lágrima, balance bajo y pesos moderados (entre 360 y 375 g) son ideales. Estas palas ofrecen mayor maniobrabilidad y precisión en el golpeo, permitiendo una buena defensa y una transición rápida a la ofensiva.
En la posición de revés (lado izquierdo), la potencia cobra más protagonismo porque el jugador suele encargarse de los remates y de presionar a los rivales. Las palas de formato diamante o lágrima invertida con balance alto y superficie de carbono 12K o 18K aportan mayor rigidez y una salida de bola explosiva. Sin embargo, asegúrate de que la pala no sea demasiado pesada para poder manejarla cómodamente. Si eres un jugador versátil que cambia de lado con frecuencia, una pala polivalente en forma de lágrima con balance medio te dará un buen equilibrio entre control y potencia.
